El iPhone 7 a prueba: mismo diseño, mejores cámara y batería

Faltan la conexión de audio y las delgadas líneas blancas de la carcasa; hay dos nuevos colores, negro mate y negro “diamante”, pero por lo demás el iPhone 7 no se diferencia de sus antecesores. Hasta que uno lo enciende.

 

El iPhone 7 reconoce cuando uno lo saca del bolsillo o se lo acerca al rostro y activa de forma automática la pantalla. Si uno lo desbloquea con la huella dactilar, se ve que el botón Home ya no es mecánico, sino una superficie sensible. Un pequeño motor de vibración simula la presión.

 

Es algo más liviano que sus antecesores (188 gramos el iPhone 7 Plus y 138 gramos el más pequeño) y cuenta con el nivel de protección IP67, con lo que no se daña si cae en agua o se moja en un chaparrón.

 

La protección ante el agua y el polvo es uno de los motivos por los que Apple decidió eliminar la conexión para audio para los auriculares.

 

Otros fabricantes lo consiguen con una válvula protectora, pero el equipo dirigido por Jony Ive quería aprovechar el espacio disponible al eliminarla para otras cosas, como un segundo altavoz.

 

En la práctica, la transición hacia la era del audio digital se produce de forma mucho más sencilla de lo que cabía esperar, entre otras cosas porque el teléfono trae unos auriculares blancos que se pueden conectar al enchufe Lightning del iPhone 7. También hay un adaptador para los auriculares tradicionales, que Apple vende por separado.

 

En las pruebas, los nuevos auriculares inalábricos AirPod se conectaron de forma muy sencilla con el iPhone 7 y demostraron tener un buen sonido. La transmisión se produce vía Bluetooth y funciona incluso con un modelo antiguo de iPhone 5C.

 

Una parte del espacio ahorrado sirve para una batería más grande, cuya duración demostró ser bastante mayor en las pruebas. A ello también contribuye el nuevo chip A10 Fusion de Apple. Dos de los cuatro núcleos del chip trabajan ahorrando energía, mientras que dos tienen un consumo normal.

 

En la cámara, iPhone ya había hecho un enorme avance ya en 2015 ampliando la resolución a 12 megapíxeles. Ahora, el iPhone más pequeño también tiene un estabilizador de imagen, no solamente el Plus. Este último cuenta asimismo con una segunda cámara trasera con un teleobjetivo, de modo de que es posible hacer fotos con dos zooms ópticos.

 

A ello se suma un zoom digital de hasta 10x. Las fotos salen nítidas incluso acercando mucho el zoom, pero con poca luz las fotos con el gran angular son mejores, porque el teleobjetivo tiene menos sensibilidad.

 

Los videos son claramente mejores que los de los modelos de la competencia, sobre todo los Full HD con 60 fps. Con las fotos, en cambio, Apple y Samsung juegan en la misma liga.

 

En resumen: Quien esperaba un nuevo diseño tendrá que esperar, pero sobre todo para quienes tengan un iPhone algo antiguo la excelente cámara y el rendimiento de la batería son dos buenas razones para pasarse al iPhone 7. Algo que como ocurre siempre con Apple, no es precisamente barato.

 

Por Christoph Dernbach (dpa)

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